Mediación y COVID19, efectos colaterales: El botellón

Hoy viernes 8 de octubre en Cataluña se ha dado pista libre por fin al ocio nocturno, en concreto a la apertura de discotecas, con el horario habitual (hasta las seis de la mañana) y con certificado COVID. Así lo ha avalado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que ha posibilitado la implantación de esta medida esta medida. El Gobierno pretende con esta acción reactivar el ocio nocturno y de paso, combatir las aglomeraciones de jóvenes en espacios públicos los fines de semana consumiendo sobre todo alcohol, con las consiguientes quejas de muchos vecinos y demasiados altercados. La persona que decide a entrar en un local deberá disponer, como hemos dicho, del CERTIFICADO COVID: bien haber pasado el coronavirus, bien tener un PCR negativo o estar vacunada. El pasaporte COVID lo tenemos todos en La Meva Salut.

Mientras tanto, en muchos barrios afectados por el botellón, se han realizado mediaciones comunitarias entre los vecinos y los protagonistas, para acordar o acotar el espacio y los horarios donde practicarlo para intentar reducir las molestias al mínimo. Recordemos que el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública es una práctica prohibida en España, y por otra parte es una gran socializador de las relaciones entre los jóvenes, que se han visto privados de ellas durante la pandemia. Cuando el botellón no es vandalismo callejero, se puede mediar el posible conflicto que exista entre los practicantes y el vecindario afectado. 

El artículo adjunto habla de los casos en los que no es posible ningún tipo de mediación, lo que califican como “botellón salvaje” y no una simple falta de incivismo. A parte para los múltiples riesgos para la salud que conlleva, se suma la impotencia de las fuerzas de seguridad para controlarlo.

¿Finalizará el botellón salvaje con la apertura del ocio nocturno o simplemente cambiará de nombre, por ejemplo, el ocio nocturno salvaje?