Aumento de separaciones en septiembre, y la mediación

Las vacaciones deberían ser el espacio de tiempo para desconectar de la rutina y conectar con nosotros mismos, con nuestras familias, y nuestras parejas, pero lejos de esto, a veces son un auténtico desafío para el amor y el equilibrio, sobre todo si la pareja ya tenía problemas antes, pues en este caso, en vez de solucionarse, pueden llevar a la ruptura. También puede ser debido a que muchas parejas no son capaces de soportar el bajón que pega la relación cuando acaba el verano y hay que acatar de nuevo responsabilidades individuales.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), cuatro de cada diez parejas casadas se separan cuando los cónyuges tienen entre 40 y 50 años. El matrimonio dura una media de 16,3 años; y un dato más: tres de cada diez parejas que se divorcian llevan unidas más de 20 años. Y, ojo al dato, 40 años es la edad en la que se producen más divorcios.

Septiembre es el mes de las separaciones. Según los datos del Consejo General del Poder Judicial en España, hay más demandas de divorcios y separaciones en los meses de septiembre y octubre, justo después de las vacaciones de verano. En muchos casos, las parejas tienen unas expectativas muy altas en las vacaciones: el descanso anhelado, la playa idílica con sus atardeceres románticos…  pero a veces la realidad es muy diferente. La pareja pasa 24 horas compartiendo todo: planes, excursiones, ocio, pero también el aburrimiento, las rutinas, algunos malos tragos… Surge entonces la percepción de que pasan demasiado tiempo juntos. Esto puede desembocar en desgaste en la convivencia, sobre todo, si los problemas vienen de atrás. Antes de las vacaciones estos roces o discrepancias quedan camuflados entre las rutinas diarias y los compromisos laborales

Si las vacaciones han sido un desastre para la pareja, a su regreso aparecen emociones como la tristeza, rabia o miedo, que impiden una comunicación efectiva y sincera entre ellos. Ayudará a la relación mejorar la comunicación, expresar las emociones, potenciar la empatía y encontrar un espacio común para compartir y otro individual para disfrutar por separado. Los mediadores de IurisMed, como facilitadores del diálogo, podemos participar en la construcción de esa nueva rutina, donde la pareja pueda reconstruir su día a día. Pero no nos engañemos, si la pareja ya ha tomado la decisión de separarse, nuestros expertos recomiendan acudir a Mediación para decidir conjuntamente las bases de su nueva vida como separados, sobre todo si hay hijos en común y algún tema controvertido (por ejemplo, la vivienda, el coche…).

En cualquier caso, tanto si se opta por la separación como si no, la comunicación no debe decaer, hay que saber escuchar al otro. Empatizando, intentando entender a la otra persona, se logrará un mayor entendimiento, desde IurisMed lo sabemos y por eso apostamos por la Mediación.