Creencias Erróneas sobre la Mediación

Muchas son las personas que se interesan por la mediación para intentar solucionar situaciones controvertidas o problemas que han surgido debido a las relaciones con otras personas, o a la falta de comunicación con estas.

Los artículos sobre mediación proliferan, y se esmeran en explicar en qué consiste este maravilloso método alternativo de resolución de controversias, cuyo nombre sufre constantes usurpaciones y malos usos.

Los mediadores no son psicólogos, puede ser que en su profesión de origen lo sean, como también pueden ser abogados, policías, trabajadores sociales etc, pero en ningún caso va a actuar como terapeutas ni en la sesión de información, ni en ninguna otra sesión. La ley exige a los profesionales una formación específica en mediación, sea cual sea su profesión de origen.

Los mediadores no son intermediarios. No van a hacer de recaderos entre las partes. Su misión no es otra que la de facilitar la comunicación entre las personas en conflicto. No hay que convencerlos de quién es el bueno o el malo. Son neutrales.

La mediación no es una de estas nuevas profesiones que han surgido después de la pandemia. Es un procedimiento sometido a la ley, regulado por las Comunidades Autónomas, por el Estado, por la Unión Europea, etc. Creado, definido y reformulado por auténticos profesionales a lo largo de los, con diferentes métodos para llevarla a cabo con éxito.

Las llamadas de información no son tampoco confesiones de una persona al mediador, están destinadas a identificar la controversia, a las partes y a verificar que el caso es mediable, si las condiciones interesan a todos los involucrados.

Dicho esto, esperamos que, a través de la lectura de esta, y otras páginas sobre mediación, se pueda llegar a comprender mejor este procedimiento voluntario de resolución de conflictos y se aprecien sus beneficios.

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